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retina

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Término Definición
retina

Membrana transparente, completamente lisa y fina (0,25 mm), que tapiza la superficie interna del globo ocular (túnica interna bulbi). Se relaciona internamente con el humor vítreo, y por su cara externa con la membrana de Bruch. Está constituida por dos áreas totalmente desemejantes: una posterior con capacidad fotosensible (pars opticae retinae) y otra anterior carente de diferenciación sensorial y neurológica (pars caeca retinae), delimitadas ambas por la ora serrata.

Membrana transparente, completamente lisa y fina (0,25 mm), que tapiza la superficie interna del globo ocular (túnica interna bulbi). Se relaciona internamente con el humor vítreo, y por su cara externa con la membrana de Bruch. Está constituida por dos áreas totalmente desemejantes: una posterior con capacidad sensitiva (pars opticae retinae) y otra anterior carente de diferenciación sensorial y neurológica (pars caeca retinae), delimitadas ambas por la ora serrata.

  • Pars opticae retinae

Es lo que puede llamarse superficie fotosensible retiniana. Se extiende desde la ora serrata hacia atrás recubriendo todo el polo posterior del globo ocular. Está constituida por dos áreas bien diferenciadas funcionalmente:

* Area óptica central o polo posterior.

Partiendo de la papila, llega en dirección temporal hasta una distancia de 4 ó 5 diámetros papilares. Su extensión, aproximada, es un círculo de 6,0 mm de diámetro alrededor de la fóvea, en el espacio comprendido entre las dos arcadas vasculares temporales: superior e inferior. El centro del “área óptica central” queda a 4´5 mm temporal y a 0,8 mm por debajo del centro de la papila. Corresponde campimétricamente a los 15o centrales.

Histológicamente presenta varias capas de células ganglionares. Siempre con un mínimo de dos.

* Area óptica anterior o periferia retiniana.

 Abarca el resto de la retina óptica extendiéndose por delante hasta la ora serrata. A este nivel, la capa de células ganglionares es de una sola hilera. Sobre la zona más anterior y extrema de la periferia retiniana, el vítreo se adhiere a la retina en una extensión de 2,0 a 6,0 mm (base del vítreo).

  • Pars caeca retina

Es la “retina insensible” puesto que en ella se pierden los receptores sensoriales. Se extiende por delante de la ora serrata, recubriendo el cuerpo ciliar, y el iris en su cara posterior, lo que rebasa ligeramente, apareciendo en la cámara anterior con la denominación de “collarete pigmentario”.

En el “área central” o “polo posterior” se puede considerar:

a) La papila óptica (papilla fasciculi optici).

 Lugar al que llegan los axones procedentes de las células ganglionares de la retina. Oftalmoscópicamente es un disco redondeado que vemos en el polo posterior, de 1,5 mm de diámetro (subtendiendo un ángulo de 5,5o), y situado a 3,5 mm nasal a la fóvea (15o a 18o considerado campimétricamente). Se corresponde con la mancha ciega del campo visual (mancha de Mariotte). 

b) La mácula lútea o fóvea anatómica.

 Zona de forma elíptica de 2,0 x 1,5 mm, de aspecto más obscuro que su entorno, situada a partir de 4,0 mm del borde temporal de la papila, de color algo amarillento por el pigmento carotenoide xantófilo. 

Campimétricamente, son los 5,5o centrales. Está delimitada por un reflejo brillante (reflejo en valla), especialmente visible en personas jóvenes, que señala el límite a partir del cual la retina comienza a deprimirse para constituir una pequeña fosa.

c) La fóvea (fovea centralis) o foveola anatómica.

 Minúscula depresión situada en el centro de la misma. Con extensión de 0,3 mm de diámetro, y en equivalencia con 1,5o centrales. Esta depresión que espejea sobre todo en la juventud, es fenómeno conocido con el nombre de “reflejo foveolar”. Dentro de las variaciones individuales existentes, la línea horizontal trazada desde la fóvea corta a la papila por su tercio inferior. Dato importante a retener en el estudio de las torsiones.

Es la parte más delgada de la mácula porque ahí no existen las capas internas de la retina (nuclear interna, plexiforme interna, células ganglionares y capa de las fibras ópticas). En el ámbito de la fóvea “sólo existen conos”, cuyos núcleos, formando cinco o seis capas, constituyen la capa granulosa externa dirigiendo sus expansiones laterales hacia afuera para conectar sinápticamente, en el margen foveolar o “clivus”, con células bipolares monosinápticas. A este nivel, se realizan las primeras sinapsis entre células bipolares y células ganglionares. Se tratan de conexiones monocelulares verticales que aportan agudeza visual de alta definición. Esta pequeñísima área se sitúa en la cúspide de la “curva de Wertheim” (1894), lugar donde la agudeza visual es máxima. A partir de 0,3 mm de diámetro, tomando como centro la fóvea, empiezan a aparecer los primeros bastones, siendo, en derredor de 0,8-0,9 mm, en el límite de los 3o centrales, donde se igualan en cantidad conos y bastones. A partir de aquí, la organización neuronal comienza a ser vertical y horizontal. Pues bien, citando el aspecto organizativo vertical, a diferencia del área foveal donde un único fotorreceptor sinapsa con una sola célula bipolar y ésta con una célula ganglionar, a nivel de la retina no central, y tanto más cuanto más nos alejemos a periferia, varios fotorreceptores convergen en una bipolar, y varias bipolares en una célula ganglionar. Con referencia a la organización horizontal, vemos como a nivel retiniano las células horizontales y las células amacrinas de Cajal transmiten transversalmente la información, que indica que la membrana retiniana no solo se limita a transmitir información al cerebro, que lo haría mediante su organización vertical (fotorreceptor-bipolar-ganglionar con su axón), sino que en ella también existe una organización horizontal, que interviene en el procesamiento in situ de la información recibida.

La fóvea es avascular. Los capilares retinianos forman un círculo anastomótico en torno a la misma de 0,5 mm de diámetro (zona avascular central). Metabólicamente, esta pequeña área depende de la coriocapilar.

A partir del “clivus” encontramos por vez primera las 10 capas retinianas con sus seis tipos neuronales (fotorreceptores, células horizontales, células bipolares, células amacrinas, células interplexiformes y células ganglionares). 

Se describe la clasificación de Stephen Lucian Polyak (1941), que modifica ligeramente la de Santiago Ramón y Cajal (1893):

1. Membrana limitante interna

Membrana muy fina (1 a 2 micrómetros), que separa la capa de fibras nerviosas del humor vítreo en toda su extensión, solo interrumpida a nivel de la papila óptica. Está formada por los pies terminales de las células de Müller. De carácter anhisto, su superficie es lisa y no presenta adherencias con el vítreo.

2. Capa de fibras nerviosas de Henle (lamina fascicularis)

 Determinada por los axones de las células ganglionares, los cuales son proyectados hacia el humor vítreo para, a continuación, cambiar su dirección noventa grados y formar una capa de fibras carentes de mielina con destino al disco óptico. Su espesor aumenta de la periferia al centro según se van incorporando nuevos cilindroejes.

Los axones que vienen del área macular se dirigen nasalmente de forma directa a la papila formando el haz maculo-papilar, que concentra el 65% de las fibras nerviosas procedentes de la retina. Por otro lado, los axones de las células ganglionares de los dos cuadrantes temporales bordean la mácula por arriba y por abajo, en forma de arco con relación al rafe medio, para alcanzar el disco. Los axones de la hemirretina nasal se dirigen del mismo modo directamente hacia la papila.

3. Capa de las células ganglionares (ganglion opticum de Möllendorf)

 Se ha calculado la existencia de un millón de células ganglionares. Es la primera neurona de la vía visual, cuyos axones, no mielinizados a nivel de la retina, van a converger en la papila para constituir las fibras del nervio óptico.

4. Capa plexiforme interna (lamina plexiformis interna)

 En ella se realiza la conexión sináptica de las células bipolares y ganglionares por intermedio de las células amacrinas de Cajal. No existe a nivel de la mácula.

5. Capa nuclear o granulosa interna (lamina granularis interna)

 Presenta cuatro tipos de células: bipolares, horizontales, amacrinas de Cajal y células gliales de Müller. 

Las células bipolares perciben información de los receptores, remitiéndola a las células ganglionares. Existen tres tipos de células bipolares, que son interneuronas uniendo los fotorreceptores a las células ganglionares: a) células bipolares enanas, que a través de varias dentritas se relacionan con un solo cono y cuyo axón va a realizar sinapsis con una sola célula ganglionar; b) células bipolares de ramificación plana, que conectan varios conos con células ganglionares; c) células bipolares de los bastones, que trasmiten solo a partir de bastones.

Las células horizontales mantienen relación entre los fotorreceptores y las células bipolares, estableciendo su conexión en sentido paralelo a la retina en lugar de hacerlo en dirección normal como lo hacen las bipolares. En este mismo sentido de relación lo procesan las células amacrinas, aunque más adelantadas, efectuándolo entre las células bipolares y las ganglionares.

A nivel de la mácula la capa nuclear o granulosa interna queda interrumpida.

6. Capa plexiforme externa (lamina plexiformis externa)

 En ella se realizan las sinapsis entre fotorreceptores y células bipolares, a través de las células horizontales, por intermedio de conexiones que median de forma paralela a la retina. Esta capa adquiere su mayor espesor en el área central (capa de las fibras de Henle), donde tiene un espesor de 50 micrómetros. Se va estrechando cuanto más nos vamos a periferia.

7. Capa nuclear o granulosa externa (lamina granularis externa)

 Formada por 7 a 9 capas de núcleos de fotorreceptores, de los cuales los pequeños y obscuros se unen a los bastones, y otros, más claros y mayores se vinculan a los conos. 

Esta capa, a nivel de la fóvea presenta su mayor grosor (50 micrómetros), con número aproximado a 10 capas, todas ellas ocupadas por núcleos de conos. De los núcleos de la capa granulosa externa parten prolongaciones dentríticas, que llegan a la capa plexiforme externa para conectar con las células bipolares.

8. Membrana limitante externa

Extendida desde la ora serrata hasta el borde de la papila, es una zona fina densa formada por expansiones de las células gliales de Müller, y horadada por agujeros a través de los cuales penetran las fibras de los bastones y de los conos. Es la zona donde contactan los fotorreceptores y las células de Müller.

9. Capa de los fotorreceptores

 Constituida por los segmentos externos e internos de los conos (en número de 5 millones), encargados de la percepción de detalles finos y del cromatismo en ambiente diurno (sistema fotópico), y de los bastones (en número de 100 millones), responsables de la visión en baja luminosidad (sistema escotópico). Ambos tipos de células conectan con las bipolares.

La densidad de los conos es máxima (155.000/mm2) en el ámbito de la fóvea (1,5o centrales), situada en el centro de la mácula (5,5o centrales). En la fóvea no existen bastones. Empiezan a aparecer a partir del límite de la fosa foveal. Alrededor de los 3o centrales se van igualando el número de conos y bastones. La densidad de los bastones adquiere su máximo a 4,5 mm de la fóvea, en coincidencia con la excentricidad foveal de 20o. 

10. Epitelio pigmentario

Es la capa más externa de la retina. Dispuesto como pavimento regular y constituido por una capa monocelular de células hexagonales (aproximado de 5 millones), separa los segmentos externos de los fotorreceptores de la membrana de Bruch de la coroides. Por delante de la ora serrata se continúa con el epitelio de la pars plana. El citoplasma de las células del EP se halla ocupado por pigmento de una melanina especial llamada “fucsina”, particularmente abundante en la región macular. Forma una pantalla más o menos opaca, que permite transformar el ojo en cámara obscura. Los gránulos de pigmento, al absorber la luz que ha atravesado la retina, impide su reflexión y hace que no se difunda en el interior del ojo. Las células del epitelio pigmentario se encuentran unidas íntimamente unas a otras, de tal manera que crean una barrera semipermeable. Por eso permite el paso de material nutritivo desde la coroides a la retina y la renovación continua de material fagocitado, residuos y elementos extraños de la retina. De la integridad del epitelio pigmentario depende la vida de los fotorreceptores.Las cinco capas más externas (desde el epitelio pigmentario hasta la plexiforme externa) constituyen la “retina sensorial” encargada de la foto-recepción. Es avascular, nutriéndose por difusión de los capilares de la coriocapilar. 

La atención y el cuidado metabólico de los fotorreceptores corren a cargo del complejo constituido por el epitelio pigmentario, la membrana de Bruch y la coriocapilar.

Las cinco capas más internas (desde la capa granulosa interna hasta la membrana limitante interna) conforman la “retina cerebral”. En ella se codifica la transmisión de los impulsos, mediante una interneurona (célula bipolar) y la primera neurona del sistema visual (célula ganglionar). La “retina cerebral” se nutre de los capilares retinianos procedentes de las cuatro arteriolas, temporales y nasales, que emanan de la arteria central de la retina, que a su vez se origina en unos casos de la arteria oftálmica y en otros de la arteria ciliar larga, con más frecuencia de la ciliar larga interna. La red capilar se encuentra distribuida en dos planos: el profundo, entre las capas nuclear interna y plexiforme externa; y el superficial, ubicado en la capa de fibras ópticas. Así pues, la capa plexiforme externa representa el límite de las estructuras irrigadas por la red coroidea y la retiniana.

El drenaje venoso de la retina corre a cargo de la vena central de la retina, a la que llegan los cuatro troncos, nasales y temporales superiores e inferiores.

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