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Doctor José Perea

Motilidad Ocular  y  Estrabismos
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Término Definición
sacada

Sinónimo de “Movimiento sacádico”.

salvas rítmicas

Accidentes de conducta paranistágmica, descritos por Maurice Quéré, que se ve en ambos ojos de forma sucesiva en el curso de las ondas de los movimientos de seguimiento, cuando el ojo dominante ejecuta la abducción.

sanglage muscular

Sinónimo de “Fadenoperación”.

seguimiento sacádico

Sinónimo de “Rueda dentada ocular”. 

seniopía

Sinónimo de “Presbicia”.

seno cavernoso

Espacio extradural de 3 cm de largo por 2 cm de alto, situado a ambas partes de las caras laterales del cuerpo del esfenoides, abriéndose por delante a la órbita a través del lugar más ancho de la hendidura esfenoidal. La duramadre constituye las paredes del seno. Esta celda aloja y da paso a una serie de elementos de gran importancia:

  • Plexo cavernoso. Formado por numerosas ramas venosas anastomosadas. Vasos más importantes como las tres venas oftálmicas, el seno venoso de Breschet, las venas de la duramadre, el seno coronario anterior y posterior y el seno petroso superior.
  • Arteria carótida interna rodeada de su plexo simpático.
  • Nervio motor ocular común.
  • Nervio motor ocular externo.
  • Nervio patético.
  • Trigémino
senos periorbitarios

Situados alrededor de la órbita. A cada órbita le rodean los siguientes: frontales, maxilares, etmoidales y, esfenoidales. La relación de la órbita con ellos es de gran importancia en determinados procesos (inflamaciones, traumatismos y tumores), que van a conformar parte de la patología orbitaria.

  • Seno frontal. De dimensión variable, se sitúa por encima del techo de la órbita, en posición anterior y medial, en el ángulo que forman el frontal y su apófisis orbitaria. Tiene forma de pirámide triangular de, aproximadamente, 2 cm de altura. La cara inferior, con sus dos porciones: lateral u orbitaria y medial o etmoidal, es muy delgada.
  • El seno maxilar (antro de Highmore). Cavidad aérea que ocupa el cuerpo del maxilar superior, se encuentrapor debajo del suelo de la órbita.
  • La frágil pared interna de la órbita la separa de las fosas nasales en su porción anterior. También, posteriormente, de las celdas etmoidales y, aún más detrás, del seno esfenoidal.
sensación visual

Estímulo luminoso sobre los fotorreceptores retinianos.

sensibilidad al contraste

Ver “Test de sensibilidad al contraste”.

sentido de la convergencia (de Graefe)

Sinónimo de “Vergencia proximal”.

sentido de la distancia (Hansen Grut)

Sinónimo de “Vergencia proximal”.

servomecanismo

Sistema capaz de captar información del medio, modificando y regulando, por sí mismo, su estado y actividad con el fin de conseguir un objetivo determinado.

signo de Ascher

Sinónimo de “Reflejo óculo-cardíaco”.

signo de Bard
signo de Bell

Fenómeno oculogiro de desplazamiento de los ojos hacia arriba y afuera al cerrar forzadamente los párpados enfrentándose a una resistencia. Cuando este signo es positivo descarta una alteración periférica e indica que la imposibilidad de elevación ocular es debida a un trastorno supranuclear. Es decir, se trata de un fenómeno válido para diferenciar una parálisis periférica de una parálisis supranuclear. Se desconoce la etiología de este signo, descrito por Sir Charles Bell en 1823.

signo de bloqueo

Inmovilización parcial o total, uni o bilateral, en el movimiento ocular, de no-etiología paralítica, que se da en una o varias direcciones de mirada. Se pone en evidencia mediante los tests: versión estática con oclusión (Quéré), cinético del signo del Stop (Corcelle) y cinético-prismático (Cüppers).

signo de Fuchs

Retracción del párpado superior por exageración del tono muscular del elevador del mismo, en periodo de regresión de la parálisis del III par (que ha cursado con ptosis).

signo de Gringault

Desviación ocular al flexionar la cabeza sobre el tronco. (Apreciable en meningitis).

signo de la anestesia

Prueba que busca la posición anatómica de reposo absoluto de los ojos. Se valora el ángulo de estrabismo bajo narcosis profunda con relajación no despolarizante, que al abolir las conexiones centrales hace que la posición de los ojos sea debida sólo a factores anatómicos pasivos (suprimiendo los de naturaleza inervacional). Aun sabiendo cuan difícil es tener seguridad de ausencia total de influencia nerviosa. La única prueba definitiva es el silencio 

eléctrico por electromiografía (Breinin, 1958).

signo de la peonza

Prueba para detección de la ambliopía. Se presenta un objeto lateralizado a derecha e izquierda de la cara del niño. 

Cuando corresponde al lado del ojo ambliope, al no fijar por poca calidad de visión, gira la cabeza de modo importante para situar en posición al ojo sano. Sin embargo, cuando el objeto se presenta por el lado bueno, la rotación cefálica es menos marcada.

signo de ojos de muñeca
signo del stop

Sinónimo del “Test cinético del signo del stop”.

signo local de Lotze

Descrito por (Rudolph Hermann Lotze, 1846). Capacidad localizadora en el espacio de cada área retino-cortical en un mapa retiniano ordenado, cuyo centro referencial es la fóvea, que posee la dirección visual principal. Su proyección subjetiva en el espacio es “recto adelante”. Es referente en torno a la cual se va a producir el resto de proyecciones retinianas, que lo harán siempre con relación a su dirección. Rudolph Lotze (1846) llamó signo local a: “...esa cosa por la que distinguimos la excitación de un cono de la del otro”.

sinapsis

Relación funcional de contacto entre las terminaciones de las células nerviosas.

síndrome adherencial de Johnson

Síndrome raro. En muchos casos bilateral. Cursa simulando parálisis de la elevación, debido a la fusión de las vainas del recto superior con el oblicuo superior, mostrando, a veces, adherencias a esclera. Suele combinarse con pegaduras entre el recto lateral y el oblicuo inferior, dando apariencia de parálisis del recto lateral.

síndrome alfabético

Estrabismo incomitante, de mecanismo patogénico desconocido, en el que la desviación horizontal varía en las posiciones secundarias verticales de los ojos. Es decir, según la mirada sea de frente, arriba o abajo. Se pueden encontrar todas las variantes imaginables. Toma el nombre de síndrome en “V” cuando la desviación en convergencia relativa es mayor en la mirada hacia abajo, o la desviación en divergencia relativa es mayor en la mirada hacia arriba. Se denomina síndrome en “A” cuando la desviación en convergencia relativa es mayor en la mirada hacia arriba o la desviación en divergencia relativa es mayor en la mirada hacia abajo. Importa saber que para ser etiquetado en cualquiera de ambos síndromes se precisa diferencia de cierta entidad angular entre las dos posiciones extremas, de arriba y abajo. A falta de norma internacional establecida, puede considerarse un mínimo de 8º en los síndromes “V” y de 5o en los síndromes “A”. Existen otras formas clínicas de incomitancias alfabéticas, siendo las más conocidas el síndrome en X (menor convergencia relativa o mayor divergencia relativa arriba y abajo que en el centro), el síndrome “Y” (menor convergencia relativa o mayor divergencia relativa arriba que en el centro y abajo, que se mantiene con el mismo ángulo), y el síndrome lambda (menor convergencia relativa o mayor divergencia relativa en la mirada abajo que en el centro y arriba donde se mantiene igual y constante). En alguna posición puede encontrarse ortotropía, que podría inducir a tortícolis vertical compensador con elevación o descenso del mentón buscando posición privilegiada en la que exista fusión. En los síndromes alfabéticos es muy frecuente encontrar un elemento vertical acompañante: lo más común es la hiperfunción de oblicuos inferiores en el síndrome “V”, o hiperfunción de los oblicuos superiores en el síndrome “A”. Como en cualquier otro estrabismo, pueden detectarse trastornos sensoriales de ambliopía y anormalidad de correspondencia.

síndrome de Adie

Afección benigna de causa desconocida, con frecuencia unilateral (80%), más frecuente en mujeres jóvenes (75%). 

Se caracteriza por: 1) Anisocoria, con pupila patológica en midriasis media; 2) Reflejo fotomotor abolido, que si se somete a obscuridad durante una hora la midriasis es muy importante, y que seguidamente al iluminar con luz intensa este ojo la pupila inicia contracción lenta hasta llegar a la normalidad; 3) Hay contracción pupilar en convergencia, aunque puede ser algo lenta, pero lo más importante es que su apertura, tras el cese de convergencia, es excesivamente tarda (superior a 8-10 segundos); 4) La instilación de pilocarpina provoca contracción intensa de la pupila.

síndrome de antielevación

El vocablo “antielevación” fue utilizado por vez primera por Kushner en 1997 para describir la complicación posquirúrgica que aparece después de retroinsertar y anteroponer el extremo distal del oblicuo inferior al tratar de debilitarle en las hipertropías del mismo. Este músculo cambia su acción y se transforma en antielevador, fuerza que puede dar lugar a una hiperfunción aparente de los músculos elevadores contralaterales, como si hubiera aparecido una nueva aparente hiperfunción del oblicuo inferior opuesto. El tratamiento quirúrgico, muy laborioso por las pegaduras contraídas, consiste en desinsertar el músculo y dejar libre el extremo distal liberado, para, seguidamente, practicar una miectomía , con o sin cauterización del muñón extremo.

síndrome de Arnold-Chiari

También denominado síndrome de platibasia y síndrome de malformación cerebelobulbar, es una malformación congénita y rara del cerebro posterior, descrita por John Cleland en 1883, que consiste en su forma mayor en la hernia de la parte más baja del cerebelo (amígdalas cerebelosas) y del tallo cerebral a través del foramen magnun de tal modo que algunas partes del cerebro alcanzan el canal espinal comprimiéndolo.

En su clínica general se encuentra hidrocefalia, siringomielia, espina bífida, cefaleas, ataxia cerebelosa, signos bilaterales del haz piramidal y trastornos motores y sensoriales. En determinados casos se asocia un meningomielocele.

En el aspecto ocular encontramos nistagmo horizontal: vertical y rotatorio. Edema papilar.

síndrome de Axenfeld-Schürenberg

Parálisis oculomotora cíclica unilateral, de naturaleza congénita, caracterizada por alternancia de periodos de parálisis y de espasmos. En la crisis de parálisis se aprecia un ojo con ptosis y en abducción. En los periodos de espasmos se encuentra retracción del párpado con desviación del ojo afectado (en endo o exo) y pupila contraída, que no responde a cambios de iluminación.

síndrome de Barnard-Scholz
síndrome de Benedikt

Lesión que afecta al pedúnculo cerebral, a nivel de la calota peduncular y el núcleo del III par, la cinta de Reil, el núcleo rojo y las vías cerebelosas (fascículo cerebeloso superior). Las consecuencias son: parálisis del III par del lado de la lesión, hemiplejia braquiocrural contralateral, hemianestesia cruzada y alteraciones cerebelosas cruzadas con temblor intencional, ataxia contralateral y movimientos coreoatetósicos por lesión del núcleo rojo.

síndrome de Bernard-Horner

Constituido por:

  • Miosis.
  • Estrechamiento de la hendidura palpebral debido a ptosis moderada del párpado superior, consecuencia de paresia del músculo de Müller.
  • Aparente enoftalmía motivada por la propia disminución de la hendidura palpebral.

Desde el punto de vista etiológico se origina por las lesiones que alteran las vías simpáticas o sus centros. En el niño, cuando el síndrome de Horner no es congénito, hay que descartar la posibilidad de neuroblastoma u otra neoplasia. En el adulto, cuando el proceso afecta a la primera neurona (central o hipotalámica) se acompaña de parálisis de nervios craneales u otros signos neurológicos, asentando el cuadro en el pedúnculo, en la protuberancia o en el bulbo, con etiologías de origen tumoral o vascular. No obstante puede tratarse también de lesiones de la médula cervical por traumatismos, poliomielitis o enfermedades desmielinizantes. Cuando la afectación es de la segunda neurona (preganglionar o cilioespinal), el proceso es secundario a lesiones del plexo braquial (parálisis obstétricas), lesiones del ganglio estrellado (tuberculosis pulmonar, cáncer de esófago, trastornos del vértice pulmonar, aneurismas del cayado aórtico) o lesiones del cuello (adenopatías neoplásicas, afecciones tiroideas). 

Cuando el trastorno está a nivel de la tercera neurona (postganglionar o cervical superior), la etiología procede de alteración del simpático en el canal carotídeo por otitis, o traumas con fractura del peñasco, síndrome del agujero rasgado posterior, o lesiones del simpático en la proximidad al seno cavernoso.

síndrome de bloqueo

Sinónimo de “Endotropía congénita”.

síndrome de Brown

Enfermedad de presentación común unilateral. Más raramente bilateral (15%). Cursa con imposibilidad de elevar el ojo enfermo en aducción, que es incapaz de sobrepasar la línea media. Simula parálisis aislada del oblicuo inferior (enfermedad excepcional). En posición primaria de mirada puede haber endotropía, generalmente de pequeño grado, o, también, paralelismo de los ejes oculares. En casos más exagerados, se observa, en esta posición, hipotropía manifiesta, a veces con pseudoptosis. El test de ducción forzada revela imposibilidad de elevar el ojo, pasivamente con la pinza, en el campo de acción del músculo oblicuo inferior. La limitación en la elevación la impone el músculo oblicuo superior, que actúa como “freno” mecánico, como si hubiera una “brida” carente de elasticidad. Con mucha frecuencia hay tortícolis, que busca la compensación del movimiento deficiente de exciclotorsión y elevación, por lo que la cabeza se inclinará hacia el hombro del lado enfermo y el mentón se eleva para evitar la hipotropía. El síndrome “V” es frecuente por exodesviación del ojo patológico. Con frecuencia el síndrome de Brown es congénito. No obstante hay formas adquiridas: post-traumáticas, post-quirúrgicas, e inflamatorias.  (Harold Whaley Bown, 1950)

síndrome de Brown-Marie

Enfermedad de etiología desconocida, de transmisión hereditaria recesiva simple, que presenta ataxia, movimientos coreiformes y en ocasiones dificultades en el habla. Desde el punto de vista ocular: nistagmo, estrabismooftalmoplejia, anisocoria y retinitis pigmentaria.

síndrome de Ciancia

Sinónimo de “Endotropía congénita”.

síndrome de Claude

Debido a lesión del núcleo rojo, cursa con parálisis del III y IV par, que se asocia a ataxia de la extremidad contralateral y hemianestesia, así mismo, opuesta.

síndrome de Cogan

Sinónimo de “Apraxia oculomotora de Cogan”.

síndrome de degeneración oftalmopléjica retiniana

Asocia oftalmoplejia (prácticamente completa), normalmente asimétrica y retinosis pigmentaria. La enfermedad puede comenzar con afectación de los músculos de los párpados presentando ptosis importante. A veces la debilidad muscular afecta a los faciales, cervicales y escapulares, e, incluso, a la musculatura respiratoria.

síndrome de Devic

Enfermedad de causa desconocida que aparece en la edad adulta. Cursa, desde el punto de vista general, con mielitis ascendente, cefaleas y fiebre. Las manifestaciones oculares son: parálisis de nervios oculomotores (III y VI par) y neuritis óptica. Tiene gran parecido a la esclerosis múltiple, si bien la enfermedad de Devic cursa anatomopatológicamente con desmielinización de los nervios con destrucción de los cilindroejes, astrocitosis, linfocitosis perivascular y proliferación de la microglia.

síndrome de estrabismo

“Desequilibrio de las vergencias caracterizado por pérdida de dirección de la línea de mirada en uno de los dos ojos, impidiendo que ambos ejes visuales, ora en situación estática, ora dinámica, coincidan sobre el objeto fijado. El ojo desviado puede ordenarse con el eje visual hacia adentro (endotropía), hacia afuera (exotropía), en sentido vertical (hipertropía), y/o torsionado el meridiano vertical retiniano”. (José Perea, 2008).

síndrome de fibrosis de los rectos medios

Definido por algunos autores con el nombre de “estrabismo fijo”. Aunque puede ser unilateral, con mayor frecuencia lo vemos en los dos ojos. Clínicamente, presenta extrema aducción, anclados ambos ojos en endotropía bilateral, con imposibilidad absoluta en llevarlos ni hacia afuera ni a ninguna otra posición. Para mirar algo se adopta tortícolis, girando horizontalmente la cabeza hacia el lado del ojo fijador.

síndrome de fibrosis generalizada

Enfermedad comúnmente bilateral, de naturaleza congénita y hereditaria. Hay alteración prácticamente completa de los músculos dependientes del III par craneal. Con frecuencia los rectos inferiores son los más afectados. Presenta blefaroptosis, desviación ocular en hipotropía con limitación completa e imposibilidad de elevar los ojos por fibrosis de los rectos inferiores, y tortícolis importante (cabeza inclinada hacia atrás) para compensar el ptosis y la dificultad de supraversión. Son frecuentes los componentes horizontales.  (Gustav Heuck, 1879)

síndrome de Fisher

Polineuritis aguda, de etiopatogenia desconocida, de buen pronóstico. Suele remitir en dos o tres meses. Cursa con ataxia, pérdida de reflejos tendinosos y acúfenos. Las manifestaciones oculares son : ptosis y oftalmoplejia total (intrínseca y extrínseca).

síndrome de Foix

Sinónimo de «Trombosis del seno cavernoso ».

síndrome de Foville

Parálisis supranuclear que afecta a la lateralidad de la mirada. Hay imposibilidad de poder mirar conjugadamente con los dos ojos hacia determinado lado (derecho o izquierdo). O sea, atañe a los movimientos horizontales de versión: sacádicos, de seguimiento, o automático-reflejos. Puede ser unilateral o bilateral; esta última rarísima. La parálisis unilateral (la más frecuente) existe, bien completa (afectando a todos los tipos de versiones), o disociada (de los movimientos sacádicos con conservación del resto, de los de seguimiento con respeto de los sacádicos, y de los sacádicos y de seguimiento con conservación de los vestibulares).

síndrome de Kearns-Sayre
síndrome de Kiloh-Nevin

Enfermedad hereditaria de etiopatogenia desconocida. Cursa con distrofia muscular progresiva y ataxia. Las manifestaciones oculares son: ptosis y miopatía que conduce a oftalmoplejia.

síndrome de la arteria cerebelosa superior

Síndrome alterno que toca al IV par. La arteria cerebelosa superior irriga la parte superior de la calota protuberancial y el núcleo del IV, así como la porción superior de los hemisferios cerebelosos. La obstrucción de esta arteria produce parálisis del IV par opuesto (este nervio se decusa antes de su salida), hemianestesia cruzada y hemisíndrome cerebeloso homolateral.

síndrome de la arteria cerebral anterior

Corresponde a la extensión anterior del síndrome de Weber, dañando la cintilla óptica, por lo que a la parálisis del III par homolateral y a la hemiplejia contralateral hay que sumar una hemianopsia lateral homónima contralateral.

síndrome de la calota peduncular

Sinónimo de “Síndrome de Benedikt”.

síndrome de la hendidura esfenoidal

Lesión situada a nivel de la hendidura esfenoidal que da lugar a oftalmoplejia completa con participación de los III, IV y VI pares craneales, asociada a anestesia corneana y del área cutánea inervada por el nervio oftálmico, así como a exoftalmía por estasis de las venas oftálmicas.

síndrome de la punta del peñasco

Síndrome normalmente secundario a enfermedad del oído, alteración tumoral, o traumática. Cursa con parálisis del VI par y neuralgia del trigémino, asociándose a trastornos auditivos y afectación del VII par.

síndrome de Magendie-Hertwig

Sinónimo de “Skew deviation”.

síndrome de Millard-Gubler

Enfermedad relacionada con lesión del fascículo del VI par, a nivel de la protuberancia, al atravesar la vía piramidal. Los signos que caracterizan este síndrome son: 1. Parálisis del VI par del lado de la lesión; 2. Hemiplejia braquiocrural contralateral, debido al cruzamiento inferior del haz piramidal a nivel de la médula.

  • Si la lesión se extiende hacia afuera, puede comprometer al facial, y, entonces, al síndrome de MillardGubler (parálisis del VI par homolateral y hemianestesia contralateral) se asocia parálisis del VII homolateral.
  • Si la lesión se extiende hacia atrás, quedará afectada la cinta de Reil, uniéndose al síndrome de Millard Gubler una hemianestesia cruzada.
  • La lesión inicial puede extenderse hacia adentro provocando el síndrome de Millard Gubler bilateral.
síndrome de Möbius

Descrito por Paul Julius Möbius, 1888 es una enfermedad que cursa con parálisis facial (VII par), por lo común bilateral, aunque suele ser asimétrica. Esta parálisis da característico aspecto inexpresivo, con boca entreabierta y apariencia de retraso mental, que causa trastornos psicológicos. Hay déficit de oclusión palpebral y signo de Bell cuando se intenta cerrar los ojos. El segundo gran síntoma de este síndrome es la parálisis bilateral de ambos rectos laterales. La convergencia está conservada y se utiliza como fijación cruzada. Es frecuente la hemiatrofia de la musculatura de la lengua, que junto con la parálisis del orbicular de los labios imposibilita al bebé para mamar, y en los mayores se encuentran trastornos del habla y de la deglución.

síndrome de monofijación

Sinónimo de “Foria monofijacional de Parks”

síndrome de Parinaud

Enfermedad que presenta abolición de los movimientos verticales conjugados, tanto voluntarios como automático-reflejos. Puede tratarse de los de elevación, descenso, o totales (elevación y descenso). Con mayor frecuencia de los de elevación (parálisis doble de elevación). El hecho que da singularidad al síndrome es que cada ojo, de forma individual, puede realizar el movimiento vertical, confirmando que el núcleo del III par está intacto, en tanto que la imposibilidad aparece al tratar de realizar el movimiento al unísono con los dos ojos (movimiento conjugado). A la parálisis de verticalidad puede asociarse: parálisis de convergencia (muy característico), retracción palpebral (signo de Collier), alteraciones pupilares y nistagmo retractorio. La lesión afecta un área situada en la unión del mesencéfalo con el diencéfalo, extendida hasta la comisura posterior. Esta área se encuentra encima del colículo superior y por delante de tectum, de ahí los nombres que también se le aplican: síndrome mesencefálico dorsalsíndrome pretectal. La lesión es bilateral y mediana, siendo las causas más frecuentes los tumores y las alteraciones vasculares.

síndrome de Raymond-Cestan

Parálisis de la abducción homolateral (VI par) y parálisis de la mirada conjugada lateral. Cursa con hemiplejia contralateral y anestesia facial, de las extremidades y tronco.

Responde a lesión que afecta al tracto piramidal al atravesar la protuberancia anular. También puede estar comprometido el haz longitudinal posterior y el lemnisco interno. La etiología más frecuente son los tumores y la trombosis vascular.

síndrome de retracción de la vaina del oblicuo superior

Sinónimo de “Síndrome de Brown”.

síndrome de retracción del globo ocular (Jorge Malbrán, 1949)
síndrome de Rochon Duvigneau

Sinónimo de “Síndrome de la hendidura esfenoidal”.

síndrome de Roth-Bielschowsky

Parálisis disociada de lateralidad. Hay alteración de las vías oculogiras antero-superior y postero-superior. Cursa con afectación de los movimientos sacádicos y de seguimiento, en tanto que permanece respetada la vía ascendente vestibular, conservándose intactos los movimientos reflejos vestibulares. Se produce, bien por lesión cerebral muy extensa, dando un cuadro contralateral al lesionado, o bien por lesión inferior tras decusación de las fibras, que originará parálisis de los movimientos laterales sacádicos y de seguimiento del lado lesionado, con mantenimiento de los vestibulares reflejos.

síndrome de Steele-Richardson

Parálisis supranuclear que afecta fundamentalmente a la mirada vertical, sobre todo a la de descenso. Cursa con parálisis pseudobulbar, disartria, rigidez del cuello y tronco, síntomas cerebelosos y, a veces, demencia. Proceso degenerativo de las células nerviosas a nivel del tronco cerebral. Comienzo aproximado a los sesenta años.

síndrome de Stilling-Turk-Duane

Entidad poco frecuente, pero no excepcional (1-5% de los estrabismos). Suele ser unilateral. Se da mayormente en mujeres. Clínicamente puede presentarse bajo diferentes tipos:

  • Tipo I. Cursa con: 1. Endotropía en PPM con ángulo de desviación no muy importante; a veces ortotropía; 2. Limitación total de la abducción de un ojo (más frecuente el izquierdo) simulando parálisis del recto lateral, siendo normal la aducción; 3. Estrechamiento de la hendidura palpebral en aducción, retrayéndose el ojo y hundiéndose en la órbita; 4. Tortícolis. Cabeza girada hacia el lado del ojo enfermo (cuando hay desviación en posición primaria de mirada); 5. A veces, movimientos verticales anómalos de elevacióndepresión cuando el ojo se pone en aducción o intenta aducir (por el efecto “brida”).
  • Tipo II. En esta forma clínica hay déficit o abolición de la aducción, simulando parálisis del recto medio. Enel intento aductivo se produce estrechamiento de la hendidura palpebral. La abducción puede ser normal o algo deficiente. Presenta exotropía.
  • Tipo III. Muestra limitación de la abducción y de la aducción. Existe retracción del globo con estrechamiento de la hendidura palpebral en los intentos aductores del globo ocular afecto. A veces hay exotropía. El tortícolis en este caso es con cabeza girada hacia el lado del ojo sano.
  • Tipo IV. Se presenta con abolición de los movimientos verticales (elevación y descenso). El estrechamientode la hendidura palpebral y retracción orbitaria del globo aumenta en aducción. El enfermo muestra endotropía.
síndrome de Swan

Endotropía que utiliza el mecanismo de la mancha ciega con el fin de situarse, como si de un “cobijo” se tratara, en desviación de 12o a 18o, que corresponde a la distancia que hay entre la fóvea y la mancha ciega del ojo desviado, buscando aprovecharse del escotoma fisiológico de la papila óptica para evitar la diplopía. Característica esencial es la CRN, debido a que este área no puede, estructuralmente, cooperar con la retina del otro ojo para establecer relación binocular, no existiendo, por este motivo, adaptación positiva anómala al desequilibrio oculomotor establecido. El tratamiento es quirúrgico y suele tener buen pronóstico.

síndrome de Tolosa-Hunt

Enfermedad que cursa con intenso dolor retroorbitario, escotoma centelleante, ptosis, afectación de los pares craneales III, IV y VI, reflejo fotomotor perezoso y neuritis óptica. Aparece en forma de crisis recurrentes que pueden durar días o semanas. Se debe a lesión inflamatoria estéril del seno cavernoso de causa desconocida. 

Responde bien a la corticoterapia.

síndrome de Weber

Lesión que asienta en el pedúnculo cerebral afectando a las raíces del III par y a la vía piramidal. Esto da lugar a lesión del III par homolateral, hemiplejia contralateral (porque estas fibras se decusan más abajo) y parálisis facial contralateral (hemiplejia facio-braquio-crural contralateral).

síndrome del aneurisma de la carótida interna.

Sinónimo de “Síndrome del agujero rasgado anterior”.

síndrome del ángulo ponto-cerebeloso

Enfermedad ocasionada por tumor (con frecuencia neurinoma del acústico), que daña los pares craneales V, VI, VII y VIII coclear y vestibular, en la que concurren disminución del reflejo corneal, parálisis del VI par, parálisis homolateral del facial, sordera homolateral y alteración de la función laberíntica.

síndrome del recto lateral rígido

Proceso que deriva de exotropía de larga duración que termina por contracturar el músculo, o como consecuencia iatrogénica tras realización de resección importante en el tratamiento quirúrgico de la endotropía. Puede encontrarse el fenómeno “brida”, con aumento de la PIO en aducción y movimientos verticales anómalos.

síndrome del vértice orbitario de rollet

Enfermedad constituida por el síndrome de la hendidura esfenoidal asociado a lesión del nervio óptico.

síndrome del “uno y medio”

Descrito por Fisher en 1967, es una enfermedad rara que afecta a la Formación Reticulada Paramediana de la Protuberancia (FRPP) y al Fascículo Longitudinal Mediano (FLM) del mismo lado. De modo que la alteración del Centro de Mirada Horizontal (CMH)da lugar al Síndrome de Foville, con parálisis de lateralidad del lado de la lesión. Por otra parte, al estar dañado el Fascículo Longitudinal Mediano de este mismo lado, existe parálisis de las fibras que, procedentes del Centro de Mirada Horizontal (CMH) del lado opuesto, van a contactar con el subnúcleo del recto medio del complejo nuclear del III par de este mismo lado. Así pues, cuando la lesión se encuentra en el lado izquierdo de la protuberancia, la consecuencia será parálisis de lateralidad izquierda (Foville izquierdo) y parálisis del recto medio en la mirada conjugada hacia el lado derecho (parálisis internuclear anterior con afectación del FLM del lado izquierdo). Es decir, veríamos parálisis de lateralidad de un lado y oftalmoplejia internuclear del otro. La convergencia está conservada. Las etiologías más frecuentes son: esclerosis múltiple, obstrucciones vasculares del tronco cerebral, hemorragias protuberanciales, tumores del cerebelo o protuberancia, y traumatismos.

síndrome interpeduncular

Enfermedad cuya lesión se encuentra en la parte media de ambos pedúnculos cerebrales. El proceso ocasiona parálisis bilateral del III par y cuadriplejia espástica.

síndrome mesencefálico dorsal

Sinónimo de “Síndrome de Parinaud”.

síndrome peduncular anterior

Sinónimo de “Síndrome de Weber”.

síndrome pretectal

Sinónimo de “Síndrome de Parinaud”.

síndrome restrictivo

Cualquier dificultad de movimiento de los ojos, motivada: por obstáculo o impedimento anormal de tipo mecánico (bridas, pegaduras o adherencias congénitas, traumáticas o postquirúrgicas), o por alteración de la estructura (fibrosis) de alguno de los efectores musculares debido a modificación de sus propiedades viscoelásticas (“anquilosis” del ojo de Guerin). También esta limitación puede aparecer por procesos patológicos (enfermedad de Graves o miopías magnas). Los signos que dan carácter y singularizan al síndrome restrictivo son:

  • Limitación funcional en determinada dirección. 
  • Retracción y hundimiento del globo por el efecto “brida”.
  • Movimientos verticales anómalos originados por la corta longitud que presentan los músculos horizontales debido a su patológica elasticidad.
  • Aumento de la PIO por la resistencia que opone, a determinado movimiento, el músculo antagonista homolateral restrictivo.
síndromes del lago cavernoso
  • Lesión a nivel anterior del lago cavernoso. Presenta un cuadro similar al del síndrome de la hendidura esfenoidal (oftalmoplejia completa con participación de los tres pares craneales oculomotores, asociado a anestesia corneana y exoftalmía por estasis de las venas oftálmicas). La etiología corresponde a procesos tumorales, traumatismos o aneurismas.
  • Lesión a nivel de la parte media del lago cavernoso. A la alteración de los tres pares craneales oculomotores se asocia trastorno de la rama oftálmica y maxilar superior del trigémino. Las lesiones a este nivel suelen corresponder a un aneurisma carotídeo, fístula carotido-cavernosa o tromboflebitis del seno.
  • Lesión a nivel posterior del lago cavernoso. Puede hallarse afectado solo el VI par, aunque posteriormente pueden ser invadidos el IV y el III. Es constante la alteración del V par (rama motora y las tres ramas sensitivas). También el simpático, dando el síndrome de Claude-Bernard-Horner. Es el síndrome del agujero rasgado anterior, cuya causa suele corresponder a aneurisma de la carótida o a tumores de la región vecina.
sinergia

Acción coordinada de varios músculos para realizar conjuntamente determinado movimiento. Puede ser sinergia homolateral, como es el caso del músculo recto superior y oblicuo inferior de un ojo para producir supraducción. Puede ser sinergia contralateral, y su ejemplo el recto lateral de un ojo y el recto medio del otro para hacer dextroversión; también ambos rectos medios o ambos rectos laterales para ejecutar movimientos de vergencia o disyuntivos: convergencia los rectos medios y divergencia los rectos laterales.

sinergista

Músculo que actúa en “concurso activo” con otro u otros músculos para realizar un movimiento.

sinoptiscopio

Sinónimo de “Sinoptóforo”.

sinoptóforo

Haploscopio preparado óptimamente para mantener relajada la acomodación y poner al sujeto en condiciones de visión lejana. Ahora bien, la sensación de cercanía del aparato en la exploración y la proximidad de los tests incitan a la acomodación proximal (vergencia proximal). Está basado en el principio de presentar por separado a cada ojo un objeto mediante sendos tubos unidos al armazón del aparato, con opción de regular la iluminación y la distancia interpupilar. La motilidad ocular puede investigarse mediante movimientos rotatorios de los tubos en torno a los tres ejes de Fick. Los test a utilizar son de: percepción simultánea, fusión y estereopsis. En España, los sinoptóforos más utilizados fueron los de Cüppers (Oculus), Clement Clarke y el de Alfonso Castanera Pueyo.

sinoptómetro

Haploscopio que, a diferencia del sinoptóforo, los tests son vistos sobre estrechos espejos en los que se reflejan, permitiendo que la exploración sea en condiciones más reales y, además, con menor sensación de tener los tests cerca de sí. Esto lo califica de menos disociante. También presenta mayor capacidad para hacer el estudio en posiciones oblicuas. 

sistema arterial orbitario

Es variable. Procede de la arteria oftálmica (rama de la carótida interna), de la arteria meningo-lacrimal (rama de la meníngea media), y de las arterias palpebrales (ramas de la facial). La arteria oftálmica, tras emerger del seno cavernoso, se dirige hacia adelante en el espacio subaracnoideo, por debajo del nervio óptico, hasta llegar al conducto óptico por donde entra en la órbita en situación inferoexterna con relación a éste. La arteria oftálmica alentrar en la órbita, en un trayecto de 5,0 mm se mantiene relacionada con la cara externa del nervio óptico, al que acompaña. Seguidamente, cambia la dirección hacia adentro y adelante, cruzando al nervio por encima. Al llegar a la parte interna de éste, vuelve a variar la orientación para dirigirse hacia adelante, cerca de la pared interna de la órbita, entre los músculos recto medio y oblicuo superior. Termina su porción más anterior saliendo de la órbita por encima del ligamento palpebral interno y por debajo de la tróclea, a nivel del ángulo superointerno. Tras perforar el septum orbitario toma la denominación de arteria angular.

En el trayecto orbitario, la arteria oftálmica da las siguientes ramas:

  • Arterias que irrigan la porción posterior del nervio óptico.
  • Arterias ciliares largas posteriores. Con frecuencia son en número de dos: la ciliar larga interna y la ciliar larga externa. Ambas se dirigen hacia adelante para penetrar la esclera a 4,0 mm del nervio óptico, externa e internamente. Las dos arterias ciliares caminan por la supracoroides según la proyección de los rectos horizontales (III y IX horas). Estas dos arterias ciliares largas, junto con las ciliares anteriores derivadas de las musculares, formarán el círculo arterial mayor del iris. Las arterias ciliares largas se encargan de la vascularización de la coroides anterior, del músculo ciliar, y del iris.
  • Arterias ciliares cortas posteriores. Nacen de las arterias ciliares largas posteriores, pero también pueden originarse directamente de la arteria oftálmica. En número variable, de 8 ó 9, se introducen en el globo ocular alrededor del nervio óptico. Su destino es la vascularización de la coroides.
  • Arteria central de la retina. Con mayor frecuencia arranca de la arteria oftálmica, aunque también puede hacerlo de una ciliar. Esta arteria entra en el nervio óptico por su cara inferior y a unos 10-12 mm del polo posterior del globo. Emerge en el fondo ocular a nivel de la papila, donde se divide en cuatro arteriolas: dos nasales y dos temporales. Cada una de ellas irriga un cuadrante retiniano.
  • Arteria lagrimal. Es de las ramas más importantes de la arteria oftálmica. Con 1,0 mm de diámetro, nace de ésta nada más cruzar de fuera adentro por encima al nervio óptico. Se dirige hacia adelante, arriba y afuera, pasando por debajo de la vena oftálmica superior con dirección a la glándula lagrimal, donde termina. En su trayecto da ramos destinados al recto lateral, al elevador del párpado y al recto superior.
  • Arteria supraorbitaria. Nace de la cara superior de la arteria oftálmica y a nivel de su porción media orbitaria. Puede salir, también, de la arteria etmoidal posterior y, a veces, de la arteria lagrimal. Se dirige hacia arriba y adelante, entre el oblicuo superior y el elevador del párpado, emergiendo de la órbita por la escotadura supraorbitaria. Daocasiones, para el recto superior.
  • Arterias musculares. Presentan gran variabilidad. El flujo sanguíneo emitido a la musculatura extraocular es muy elevado, posiblemente debido a su gran actividad. De ellas, la más constante es la arteria muscular inferointerna, que se origina de la porción supraóptica de la arteria oftálmica y se dirige a irrigar el recto inferior, el oblicuo inferior y, con frecuencia, el recto medio. Esta arteria da, normalmente, dos ramas: la interna que irriga al recto medio y al recto inferior, y la externa que cruza la cara superior del recto inferior. Junto con la vena y el nervio correspondiente, forman un pedículo que entra en el oblicuo inferior por su borde posterior, en el lugar en el que atraviesa el lado externo del recto inferior, a unos 12 mm del extremo temporal de la inserción escleral de este músculo. La irrigación de los otros músculos oculomotores: recto superior, oblicuo superior y recto lateral, puede proceder de ramos destacados de la arteria oftálmicadirectamente, de la arteria lagrimal, de la arteria supraorbitaria o de las arterias ciliares posteriores. Las arterias musculares en su terminación, a nivel de la inserción tendinosa del músculo recto en la esclera, por lo común dos ramas por músculo excepto el recto lateral que tiene una sola, se transforman en las arterias ciliares anteriores, que perforan a este nivel la esclera contribuyendo a formar el círculo arterial mayor del iris, junto a las dos arterias ciliares largas, que vienen de atrás adelante por el espacio supracoroideo de Schwalbe. Este dato anatómico tiene gran interés en cirugía de los músculos rectos. Hay que ser prudente en el número de músculos a desinsertar, sobre todo en personas mayores, para evitar que se produzca isquemia aguda del segmento anterior.
  • Arteria etmoidal posterior. Tiene su origen en la segunda porción de la cara superior de la arteria oftálmica. También puede proceder de las arterias supraorbitaria o lagrimal. Hace su trayecto hacia la pared interna de la órbita, entre el oblicuo superior y el elevador del párpado, en busca del canal etmoidal posterior, que atraviesa junto al nervio etmoido-esfenoidal de Luschka para irrigar las mucosas sinusal y nasal posterior. En el trayecto, aporta ramos musculares destinados al oblicuo superior y al elevador del párpado.
  • Arteria etmoidal anterior. Nace también de la arteria oftálmica, en su porción más adelantada. Se dirige hacia adentro, por debajo del oblicuo superior, para introducirse por el canal etmoidal anterior, junto con el nervio nasociliar, para alimentar la mucosa sinusal, nasal y el tabique. En su caminar por la órbita da algunos ramos destinados al músculo oblicuo superior.
  • Arterias palpebrales. Proceden de la arteria oftálmica, cerca de la “polea” del oblicuo superior. Son dos: la arteria palpebral superior, que tras perforar el septum orbitario a nivel del ángulo superointerno, se divide, a su vez, en dos ramas formando dos arcadas en el párpado superior: una cerca del borde libre, y otra superior a nivel de la zona más elevada del tarso, que discurre entre la cara anterior del tarso y el músculo orbicular. Y la arteria palpebral inferior, que irriga, también, mediante dos arcadas el párpado inferior. Ambas arterias palpebrales, en su porción externa, se anastomosan con ramos procedentes de la arteria lagrimal.
sistema autónomo visual

Organización controlador de la motilidad intrínseca. Está constituido por dos sistemas antagónicos entre sí: parasimpático y simpático.

sistema de poleas

Los músculos rectos (horizontales y verticales), inmediatamente antes de alcanzar el ecuador del ojo, atraviesan un “manguito” o “polea” compuesto de elastina, colágeno y fibra muscular lisa, en la que se inserta la cara orbitaria de los músculos  (Miller, 1993). Estas “poleas”, aun sin presentar realidad anatómica tan definida como la de la tróclea del oblicuo superior, conforma el verdadero origen del músculo (origen funcional), regulando sus movimientos. Tal vez debería hablarse de “polea funcional”. Cuando se orienta el ojo en determinada posición, la “polea” va a conseguir que los músculos rectos, tanto horizontales como verticales, en vez de cambiar su “línea de acción” en todo el trayecto del conjunto muscular, desde el vértice orbitario hasta su inserción anatómica en la esclera, lo hagan únicamente desde la “polea” hasta dicha inserción, manteniéndose prácticamente fija su dirección con respecto al globo ocular. Sin embargo, el trayecto muscular que mantiene la “línea de acción” del músculo en su porción posterior, desde el vértice orbitario hasta la “polea”, permanece fijo e inalterable con relación a la órbita. Quiere decirse que el verdadero efecto mecánico de la “polea funcional” es cambiar el eje de acción del músculo de acuerdo a la orientación que el globo presente. Esto tendrá como consecuencia que el eje de acción muscular efectivo (que sería el que se extiende desde la “polea” hasta la inserción escleral) mantenga su perpendicularidad con el eje de rotacióndel ojo (eje de Fick), y con ello mayor efectividad, ejerciendo su acción de modo más considerable que el conseguido con el eje de acción muscular clásico, extendido desde el origen orbitario a la inserción escleral, si no se tuviera en consideración el sistema de “poleas”. Al igual que la tróclea en el músculo oblicuo superior, las “poleas”en los músculos rectos horizontales serían el punto de origen funcional. Así se explica la importancia de las acciones musculares primarias sobre las otras dos de los músculos rectos, independientemente de la posición que tenga el ojo al realizar el movimiento. Es decir, que los rectos verticales tendrían esencialmente acción vertical de elevación o depresión (sea el recto superior o el inferior respectivamente) en todas las posiciones horizontales del ojo y los rectos horizontales tendrían acción horizontal fundamental de abducción o aducción (sea el recto lateral o el medial respectivamente) independientemente de la situación vertical que tenga el ojo cuando realiza el movimiento.

Estudios realizados por Joseph L. Demer, Sei Yeul Oh y Vadims Poukens desde el año 1995, han demostrado que cuando un músculo recto se contrae, su tensión actúa, por una parte y a través de las fibras de su cara bulbar, sobre el globo ocular, y por otra, a través de las fibras de su cara orbitaria, sobre la “polea”, que es llevada hacia atrás. De modo que la distancia entre la “polea” y la inserción escleral del músculo se mantiene constante. Al tiempo, la “polea” de su antagonista homolateral se adelanta por relajación de sus fibras musculares de acuerdo a la Ley de Hering (1879), manteniéndose, así mismo, constante la distancia habida entre las “poleas”, el centro de rotación del globo, y la existente entre éste y las “poleas” con relación a las inserciones esclerales de los músculos rectos antagonistas homolaterales. Hay, pues, regulación de la posición de las “poleas” en sentido anteroposterior.

El sistema de “poleas”, al cambiar los ejes de acción muscular, de acuerdo a la orientación del globo, permitiría una simplificación del control neurológico, para que en los movimientos a posiciones terciarias pueda aplicarse la Ley de Listing. Siempre sería más sencillo el control cerebral de las “poleas”, que el de la infinidad permanente de acciones carentes de conmutación. Todo esto al margen del quebrantamiento que, de modo constante, se hace a la Ley de Listing cada vez que realizamos un giro de rotación vestíbulo-ocular reflejo, secundario al movimiento postural de la cabeza rotando fuera del plano de Listing.

sistema linfático orbitario

El aspecto más conocido del drenaje linfático de la órbita es el referido al del aparato lagrimal, conjuntiva y párpados. Va a los grupos parotídeos y submandibulares. Recientemente Gausas, en 1999, identificó vasos linfáticos en la órbita.

sistema motor visual

Conjunto de grupos celulares nerviosos, vías nerviosas y efectores musculares, con la función esencial de poner los ojos en situación anatómica para que el estímulo luminoso objeto de interés y que ha excitado cualquier zona del campo visual, incida sobre puntos o áreas retino-corticales correspondientes. Para ello se produce doble tarea:

  • Orientación anatómica y congruente de los ojos hacia el estímulo mediante movimientos voluntarios, automáticos o reflejos (cinética binocular).
  • Mantenimiento de la fijación (estática binocular).
sistema óptico visual

Organización compuesta por cuatro estadios transparentes: dos lentes (córnea y cristalino) y dos medios (humor acuoso y cuerpo vítreo). Forma un sistema prácticamente centrado, con poder dióptrico aproximado de 58,6 D (Gullstrand). Ayudado del sistema autónomo (acomodación), va a permitir que el estímulo luminoso exterior (fotones) llegue enfocado a las células fotosensibles de la retina.

sistema sensitivo visual

Organización que aporta información aferente en materia de tensión y longitud sobre la localización de la musculatura ocular extrínseca. De esta manera, las neuronas motoras pueden ejercitar su trabajo compensador. 

Según Steinbach y Smith (1981) parece situarse en pequeños receptores sensoriales, localizados en los músculos oculares, denominados “extremos en empalizada”. Sería ésta la “estación periférica”, que aportaría la información sobre la localización de la musculatura extrínseca ocular. Las fibras de la “estación periférica” se cree caminan por la rama oftálmica del V par hasta llegar a su núcleo mesencefálico (“estación intermedia”), donde se ubica el núcleo del V par craneal. Esta “estación intermedia” presenta conexiones con el tálamo, el cerebelo y la sustancia reticulada del mesencéfalo.

Finalmente, hay una “estación central” a nivel del córtex (área 17 y 18 de Brodmann). Dichas estaciones constituyen los “tres pisos” de John Hughlings Jackson (1835-1911) en este sistema sensitivo visual, en relación con la motilidad ocular

El gobierno postural mantiene su estatus merced a varios órganos, todos ellos inter-relacionados. Participan en su funcionamiento los siguientes sistemas: sensorial-visual, vestíbulo-ocular, propioceptivo de los músculos del eje delcuerpo, sensitivo plantar y propioceptivo de la musculatura ocular extrínseca (sensitivo visual). La organización postural es de formación muy primitiva, pues la vía vestibular es la más antigua y primera vía sensorial en formarse, con intensa participación activa en la regulación de los movimientos oculares con relación a la cabeza y orientación espacial. Así mismo, la organización postural compensa la posición de la cabeza con relación al cuerpo a través de los músculos del cuello y la del propio cuerpo.

sistema sensorial visual

Conjunto de grupos celulares nerviosos unidos por la vía óptica, que se extienden desde el receptor visual periférico (retina) hasta la corteza calcarina. Su finalidad es aportar a los centros principales información visual. Este sistema sensorial, llevado a su máxima simplicidad, se encuentra constituido por tres grupos neuronales. Constituyen los “tres pisos” o niveles de John Hughlings Jackson (1835-1911), que, desde la periferia hasta la corteza cerebral, son: las células ganglionares de la retina (periférico), el centro nervioso del cuerpo geniculado externo (subcortical), y la corteza cerebral (cortical) relacionada con la visión.

sistema venoso orbitario

Casi todo el drenaje venoso de la órbita corre a cargo de la vena oftálmica superior, cuyo nacimiento está inmediatamente detrás de la “polea” del oblicuo superior y fruto de la unión de dos raíces: la superior, procedente de las venas frontales, y la inferior, que viene de la vena angular. De aquí se dirige hacia detrás, entre los músculos oblicuo superior y recto medio. Cruza por encima al nervio óptico y, en el fondo orbitario, atraviesa la hendidura esfenoidal inmediatamente por fuera del anillo de Zinn, desembocando finalmente en el plexo venoso del seno cavernoso.

La vena oftálmica superior recibe los siguientes colectores: venas etmoidales anterior y posterior, ramas musculares, venas vorticosas superointerna y superoexterna, vena lagrimal y vena central de la retina. Se describe una vena oftálmica inferior, de difícil identificación como vena independiente, que recibiría venas musculares y las vorticosas inferiores. Su terminación drena en la vena oftálmica superior o, directamente, en el seno cavernoso.

Las cuatro venas vorticosas emergen del globo ocular por detrás del ecuador, a 13 mm de la inserción anatómica escleral de los músculos rectos y en los cuatro cuadrantes oblicuos. Hay que tener especial cuidado en no lesionarlas en intervenciones sobre los rectos verticales y los oblicuos.

Menos importante es el drenaje venoso inferior, que va al plexo pterigoideo a través de la hendidura esfenomaxilar. También existe otro drenaje anterior que vierte en la vena angular.

skew deviation

Enfermedad caracterizada por desviación ocular vertical no paralítica con importancia variable, a veces muy pequeña. Cuando fija el ojo del lado de la lesión, el ojo del lado sano se dirige hacia arriba y afuera, y cuando fija el ojo del lado sano, el del lado de la lesión se desvía hacia abajo y adentro (disociación vertical o en “báscula”). 

También puede apreciarse ciclo-rotación conjugada, con exciclotorsión de un ojo e inciclotorsión del otro. Con frecuencia hay nistagmo rotatorio. Subjetivamente el enfermo aqueja diplopía vertical u oblicua. Puede observarse, así mismo, tortícolis con cabeza inclinada sobre el hombro. Aunque hay descritos casos congénitos, la etiología usualmente es de naturaleza traumática, tumoral del cerebelo, alteraciones del nervio vestibular o de las vías vestibulares centrales, y trastornos del fascículo longitudinal mediano (FML).

spamus nutans

Síndrome de etiopatogenia desconocida, que aparece alrededor de los seis meses de vida, caracterizado clínicamente por temblor de cabeza, nistagmo pendular horizontal no asociado al temblor de cabeza y tortícolis. La evolución es favorable, desapareciendo espontáneamente en el transcurso de los dos primeros años.

spring-back balance test

Descrito por Jampolsky en 1978. Prueba de retorno destinada a determinar la elasticidad relativa del acople muscular agonista-antagonista. Para verificarlo, con una pinza se hace presa de la conjuntiva a nivel del limbo temporal y, a continuación, nasal. Con la presa a nivel temporal se lleva el globo hacia adentro y con la presa a nivel nasal se lleva el globo hacia afuera. Con un marcador se señala la posición mediana del párpado superior. Estas maniobras ductoras pasivas se practican varias veces, observando el retorno del globo ocular y el lugar en el que queda el globo, comparando ambos retornos en uno y otro sentido. Según quede el ojo más en convergencia o en divergencia hay autores que consideran esta prueba válida para tras la cirugía de un músculo estimar la importancia que pudiera tener hacer más o menos cirugía en el antagonista homolateral. También podría utilizarse para sopesar si tras una cirugía practicada un músculo está perdido o desinsertado.

suplencia muscular

Sinónimo “Transposición muscular”.

supradextroversión

Ver “Versión”.

supraducción

Ver “Ducción”.

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